Obesidad, la antesala de la diabetes

Las cifras de sobrepeso y obesidad en España continuarán aumentando, tal y como lo han hecho en los últimos 20 años, en los que se ha duplicado la tasa de personas obesas. Esta es tan sólo una de las principales conclusiones del estudio ‘La obesidad en España y sus consecuencias‘, llevado a cabo por la Fundación Gaspar Casal, con el apoyo de Novo Nordisk, en el que se profundiza en este problema que consideran una epidemia.

Este informe ha desvelado que, en España, la prevalencia del sobrepeso es de más del 37% de las personas mayores de 18 años y del 18% en menores. Mientras, la de la obesidad en adultos y menores es del 17,4% y del 10%, respectivamente. Además, se indica que en el año 2030 habrá un total de 27 millones de personas obesas en nuestro país.

Con estas cifras, Alicia Coduras, investigadora de la Fundación Gaspar y coautora del estudio, ha señalado que “en la actualidad, la prevalencia del sobrepeso y la obesidad en España supera ya a la de otras patologías, como la insuficiencia cardíaca, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o EPOC o las enfermedades cerebrovasculares. Sin embargo, a diferencias de éstas, al no estar catalogada como enfermedad, la atención a quienes la padecen se ve perjudicada”..

OBESIDAD COMO ENFERMEDAD

El estudio reclama la necesidad de reconocer la obesidad como una enfermedad para que su abordaje sea más eficaz y sirva para reducir las enfermedades crónicas asociadas a ella, como la diabetes tipo 2. Y es que con la tendencia al alza de los datos, los autores señalan que, puesto que la obesidad puede ser causada por múltiples factores, afecta a la población en una peor situación socioeconómica, por lo que sería fundamental la cobertura sanitaria a este tipo de tratamientos para la prevención de complicaciones asociadas.

Los investigadores han resaltado que la obesidad “no es un estilo de vida elegido, sino una enfermedad crónica con consecuencias severas” que, por lo tanto, la sociedad tiene que ser corresponsable y no estigmatizar ni discriminar. Es por ello que han indicado que una de las soluciones sería la de proporcionar incentivos educativos en las guarderías, además de una mayor formación en la edad adulta para lograr autonomía y motivación para cambiar los hábitos no saludables.