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Alberto Chicote, Chef y Presentador de TV

“Tengo una oportunidad de oro para explicar que la diabetes es una enfermedad muy seria”

Con Chicote sobran las presentaciones. Alberto Chicote es uno de los chefs más mediáticos de nuestro país. Su cercanía y la capacidad para divulgar todo lo que sabe sobre el mundo de la cocina, que es mucho, lo han convertido en un personaje querido por los españoles. Y tanto es así, que ya han sido cinco las veces que han presentado las campanadas de fin de año, con la compañía de la presentadora Cristina Pedroche.

El ritual de la bienvenida al año nuevo en Puerta del Sol, lo ha oficiado esta vez desde el restaurante que comparte con Pedro Almedo, el Puertalsol, en la quinta planta del edificio de El Corte Inglés.

En los últimos tiempos, Chicote ha tomado una enorme conciencia acerca de la salud cardiovascular y la diabetes. Así, ha protagonizado la campaña #DiabetesPorTuCorazon. Ha sido un protagonista activo, ya que, durante meses, el propio Chicote ha narrado su cambio de estilo de vida a los seguidores de la campaña.

Alberto Chicote es un maestro en la fusión de la cocina tradicional con otras técnicas, siendo uno de los pioneros. Pero su gran fama llegó a través de la televisión, con los programas Pesadilla en la cocina y Top Chef.

¿Qué le llevó a participar en la campaña ‘Diabetes por tu corazón’?

Supuso dos cosas para mí. Por un lado, un reto. No solo va a ser cuestión de ser la voz de Diabetes por tu corazón, de la Alianza para la Diabetes, sino que además tienes que comprometerte personalmente con el proyecto. Me di cuenta desde el primer momento que el reto era muy atractivo. Por otro lado, la consecución de un fin tan importante como concienciar a la población de unos buenos hábitos para prevenir o contralar la diabetes, es lo mejor que puedo hacer.

¿Qué sabía de la diabetes antes de comprometerse con esta iniciativa?

Yo conozco a personas con diabetes, y sé los riesgos que conlleva. Cuando tenía sobrepeso, yo estaba un poquito al límite. En ese mismo momento, tomé conciencia y empecé a controlarme. Y en ese momento se me planteó esta oportunidad de oro de contar a la población que el tema de la diabetes es un problema muy serio. Me llamó mucho la atención que haya tantos millones de españoles que desconozcan que tienen una patología tan seria. Creo que es espeluznante que se cuenten por millones las personas con diabetes, y sobre todo aquéllos que lo son y lo ignoran.

¿Sabía que había mucha gente con diabetes que desconoce su condición?

Claro. Se trata de un fenómeno que tenía presente. Se lo digo a todo el mundo: la mitad de los diabéticos en España no lo saben. La gente se impresiona y se pregunta: ¿cómo puede ser que estés enfermo y no lo sepas? Yo les digo que esta enfermedad es silenciosa, porque no duele.

¿Cree que por eso la gente no toma conciencia de la necesidad de seguir unos hábitos saludables?

Eso es. Hasta que no descubren la enfermedad, no son conscientes de que este es un problema serio. Desde la Alianza por la Diabetes, se persigue que todo el mundo sepa lo que es la diabetes. La población debe acceder a la información básica, y se debería hacer educación sobre la enfermedad en las escuelas. Será la gran pandemia del siglo XXl.

En todo caso, hace ya mucho tiempo que los medios de comunicación y las administraciones divulgan el mensaje de los hábitos de vida saludable…

Está claro que todo el mundo recomienda esos hábitos saludables: que comas bien; que comas cinco veces al día; y que hagas ejercicio. Ahora bien, nadie te habla de las consecuencias de no hacerlo. Una vez leí que la diabetes es una enfermedad grave. Así de claro. Y me llamó tanto la atención, que pensé que había una falta de información. La gente dice: yo me tomo mi pastillita, y voy bien. Mientras tanto, sigo sin moverme, sigo con los mismos hábitos, y desconociendo las consecuencias de esa actitud.

¿Cómo fue su experiencia personal al pasar a seguir a rajatabla un estilo de vida saludable?

Una vez que planteo un cambio radical en mi forma de vivir y de alimentarme, Antena 3 me plantea hacer un programa sobre dietas. En este programa hay unos voluntarios que se sometían a diferentes dietas. La doctora Clotilde Vázquez me dio las pautas, con la dieta mediterránea y la actividad física. No me obligó a ir al gimnasio todos los días, sino que me dio unas pautas: bajarme del autobús dos paradas antes, subir las escaleras al parking y ese tipo de rutinas. Dije: “Ojo, se puede”. Se puede empezar de forma gradual, y el cuerpo te va pidiendo más. También decimos en el programa que, para tener unos hábitos saludables, no se necesita ir a un gimnasio y ponerte como un Terminator.

O sea, que se introduce en el mundo de la salud a través de la televisión y de la doctora Clotilde Vázquez.

Sí, todo fue gracias a ella. La admiro y agradezco lo que ha supuesto en mi vida. Para mí es una referencia. Junto a ella, he hecho dos programas de salud. Y mi motivación es pensar que, con esta alianza y con la tele, si soy capaz de hacer el bien para los demás y que valga para algo, aunque solo valiese para una persona, que me consta que llegará a más, ya creo que es una labor positiva.

¿En qué consisten sus nuevos hábitos y su nueva forma de vida?

Yo fui un deportista de élite durante un tiempo. Jugaba al rugbi en primera división. Eso requería someterte a una disciplina de equipo. Con un trabajo como el mío, con horarios complicados y viajes, lo tuve que dejar. Durante ese tiempo, mi relación con el deporte fue esporádica. Subía y bajaba de peso. Pero hace 30 años que no me veía como ahora. La gente que me conoce desde hace años, me dice: “Yo a ti nunca te he visto tan bien como te veo ahora”.

¿Practica ahora algún deporte?

Pues me ha facilitado mucho las cosas. Ir al gimnasio requiere mucho tiempo, así que me he comprado una cinta elíptica y
una cinta. Y, de este modo, cuando termino de trabajar, me pongo en la cinta entre 45 minutos y una hora, y lo hago siete
días a la semana.

¿Cómo ha cambiado la alimentación?

He eliminado por completo la bollería y el azúcar. No es que consumiera mucho de esto, pero reconozco que me gusta con locura. Para mí, la mejor parte del menú es el postre: me vuelvo loco. Ahora prescindo por completo de los dulces. Apenas tomaba alcohol, pero ahora consumo cero. Ahora como mucha fruta y verdura. Cuando voy a la frutería, se sorprenden
en la caja porque cargo carros de fruta. Desayuno de tres a cuatro piezas.

¿Sigue la evolución de tus niveles de glucosa?

Estoy alrededor de 95. Llevo un seguimiento continuo, aunque no lo necesito.

¿La pérdida de peso fue una motivación?

De ninguna manera, no fue el motivo. Fue la consecuencia. A mí, cuando la gente me dice que no pierda más, les digo que quiero seguir con mis hábitos de vida saludable, y el peso se establecerá donde se tenga que establecer.

Habrá gente que le dirá que lo has hecho por la imagen…

Sí, mucha, y yo les contesto que, con la antigua imagen, me iba de maravilla.

¿Qué consejos daría a la gente para que se cuide para prevenir la diabetes?

Que merece la pena encontrarte bien. Cuando piensas lo que conlleva y lo que no el estar sano. Al final es una balanza. No merece la pena no tener buena salud. Lo importante es estar sano y tener buena salud.

Me gustaría también alertar de las dietas milagro. Yo soy una persona muy disciplinada, y esto no ha sido un recorrido fácil. Cuando la gente me pregunta qué dieta he seguido, siempre digo que no me he encontrado con ningún profesional de la nutrición que me diga que las dietas milagro merecen la pena.

Parece que la sociedad en la que vivimos nos obliga a que todo sea rápido. También los métodos para perder peso.

Efectivamente, y esa actitud la desplazamos a toda nuestra vida. La gente se plantea que haciendo dietas brutales, se quitan 15 kilos. “¿Para qué voy a cuidarme?”, reflexionan. De hecho, yo he eliminado la palabra dieta, porque para mí dieta es algo temporal, con un principio y un final. Hay que cambiar por completo el chip, y adoptar hábitos saludables para siempre

Ahorra en el gasto de la compra, sin recortar en salud

Seguir una alimentación saludable no tiene por qué ser más caro. Es más, incluso puede ser más económico. Si en este mes tienes que apretarte el cinturón, por la cuesta de enero, te damos unos sencillos consejos para que el esfuerzo no se haga tan duro.

Parece que los españoles somos los europeos que más gastamos en Navidades y, además, es habitual que gastemos más de lo que teníamos previsto. Aunque parte de este incremento se debe a regalos y presentes, también destinamos más a alimentación respecto a otros períodos del año. De este modo es habitual que, en enero, nos veamos obligados a replantearnos ciertos gastos o hábitos que nos permitan sanear la economía doméstica.

La alimentación es uno de los desembolsos principales de los hogares. Sin embargo, economizar en alimentación no debe suponer reducir el estándar de calidad sensorial y nutricional de los alimentos. Incluso, seguir una alimentación más saludable puede ser más económico, ya que, por ejemplo, en general los alimentos de origen vegetal (como las hortalizas, frutas, cereales, legumbres, etc.) suelen ser más económicos que los alimentos de origen animal (como las carnes y pescados). Y, afortunadamente para nuestros bolsillos, los expertos recomiendan que sigamos una alimentación más rica en alimentos de origen vegetal: frescos y poco procesados.

Trucos en la compra

Una de las claves es planificar los menús semanales de tu familia. De este modo, sabremos exactamente los alimentos que necesitaremos a la hora de hacer la compra. Cuando no planificamos, se suele recurrir a la improvisación, de manera que se corre el riesgo de aumentar el gasto (y el consumo de alimentos menos saludables). Así, y después de planificar los menús, y antes de hacer la lista de la compra, conviene revisarla despensa. Esto te permite evitar acumular demasiados alimentos que pueden terminar caducados y en mal estado, terminando en la basura. Cuando lo hagas, aprovecha para sacarle un mayor rendimiento: repasa las fechas de consumo preferente y caducidad, y guarda los alimentos cada uno según sus propiedades, en especial los frescos que deban ir en la nevera o que decidas congelar. Después, diseña tus menús, en los que es conveniente que
incluyas recetas de alimentos de temporada. Por ejemplo, las frutas y hortalizas de temporada están a mejor precio, además de estar en su mejor momento sensorial y nutricional.

En enero aprovecha los cítricos –como mandarinas y naranjas–, kiwis, manzanas, plátano y las últimas granadas y caquis, además de las alcachofas, acelgas, espinacas, escarolas, coles, coliflores, rábanos, cardo, etc.

Y tras esto, cuando vayas a hacer la compra, compara los precios considerando el peso, pues a veces el volumen del paquete puede dar a entender que hay más producto del que realmente contiene. Asimismo, es recomendable que elijas los alimentos frescos que estén en mejores condiciones (sin golpes, etc.), con el fin de evitar un rápido deterioro, y que te fijes en la fecha de caducidad y de consumo preferente de los productos envasados. También procura hacer la compra sin apetito, ya que así es mucho más fácil ser fiel a tu lista y evitar el riesgo de hacer una compra compulsiva.

Aprovechar lo sobrante

Si has cocinado de más, aparta lo que te quede antes de servirlo y guárdalo en la nevera en recipientes aptos para uso alimentario, no más de 2-3 días (según el tipo de alimento). Si optas por congelarlos, hazlo por raciones, en recipientes adecuados y en cuanto estén fríos.

Además, es importante que extremes las medidas de higiene durante el cocinado y preparación, en especial cuando lo hagas para varios días o hayas cocinado de más. Sobre todo esto, a continuación te damos algunas ideas:

  • Si has cocinado verduras y te han sobrado, puedes reusarlas en salteados, salsas, sopas, purés o cremas, a las que también puedes añadir legumbres cocidas.
  • Las sobras de pescados y mariscos debes usarlas lo antes posible, no dejando pasar 1-2 días.
  • Si te sobra algo de carne asada o en salsa, puedes reusarla en guisos de legumbres, sopas, pasteles de carne, salsa para pasta, croquetas o albóndigas.
  • Si te sobra fruta fresca cortada, puedes tomarlas al día siguiente o hacer batidos, zumos o compotas. Cuando la guardes, puede ser necesario que la rocíes con un poco de zumo de limón para evitar que se oxide, para que se mantenga su aspecto y puedas consumirla con seguridad.

Finalmente recordarte que, cuando recalientes los alimentos cocinados, lleves a ebullición los líquidos y te asegures de que todas las partes del alimento alcanzan la misma temperatura, que habrá que mantener durante unos minutos. Además, ten presente también que solo debes recalentar la cantidad de alimento que vayas a consumir.

¡Qué frío hace fuera! Ejercicios para hacer en casa

En los meses de más frío, apetece mucho menos salir a la calle. El menor número de horas de sol, tampoco ayuda, porque enseguida se hace de noche. Por otro lado, las condiciones meteorológicas pueden ser duras, con nieve o fuertes ráfagas de viento. En definitiva, que te sientes mejor en el confort de tu hogar. Ahora bien, para una mejor gestión de la diabetes, sabes que debes dedicar un rato al día a pasear o, en general, a hacer ejercicio físico.

¿Puedes quemar calorías y glucosa desde la comodidad de tu casa? Por supuesto. Aquí te damos algunas ideas:

Da vueltas.

Sí, da vueltas por tu vivienda. Trázate un circuito (cocina, comedor, salón; por poner un ejemplo) y recórrelo durante varias veces. Tantas veces como puedas. Ponte la música que más te guste, o tu programa de radio favorito (búscate el programa en su versión podcast, o a la carta en la web de la emisora), y verás cómo, sin casi darte cuenta, alcanzas los 10.000 pasos  recomendados al día para llevar un estilo de vida saludable.

Pero probablemente no haga falta caminar tanto. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a las personas adultas dedicar “como mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física vigorosa cada semana, o una combinación equivalente”. Por tanto, los 10.000 pasos a 5 km/h cubrirían, en un solo día, dos terceras partes de estos requerimientos semanales. ¿Te pones en marcha?

Ponte la tele.

Sí, sí, has leído bien. Enciende la televisión. Y es que este electrodoméstico puede ser un buen aliado para motivarte y ponerte las pilas. En buscadores de vídeos como Youtube, cuya aplicación puedes instalarte en tu smart TV, puedes encontrar rutinas seguras y fáciles de seguir desde casa. Por otro lado, también hay vídeos de fitness en DVD que puedan estimularte a realizar ejercicio en casa. Seguro que tu asociación puede echarte una mano para dar con el vídeo o los vídeos adecuados.

Aprovecha el peso de tu propio cuerpo.

Si tienes un espacio muy limitado, los ejercicios de resistencia son una buena opción. Se trata de ejercicios en los que aprovechas el peso de tu propio cuerpo, como las flexiones o las sentadillas, u otras muchas propuestas menos ambiciosas, pensadas para personas con más dificultad de movimiento. Puedes encontrar rutinas en el sitio web de Fundación Alicia https://diabetesalacarta.org.

Limpia la casa a fondo.

Si no deseas seguir unas rutinas convencionales, puede ser una buena idea entregarte a las tareas de casa. Pasar la aspiradora, barrer, fregar… son actividades físicas que contribuyen a una mejor gestión de la glucosa. Por supuesto, las tareas de mantenimiento o embellecimiento del hogar también ayudan: ¿hay que pintar una pared?; ¿hay que lijar y barnizar algún elemento de madera? Cuando haces este tipo de tareas, consigues una doble satisfacción: haces ejercicio y consigues que tu casa esté más ordenada, limpia y bonita.