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DiabetesFEDE 54

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El wok, el aliado ideal para los salteados con pocas grasas

Típico de las cocinas asiáticas, este versátil utensilio de cocina no requiere de grandes destrezas para su uso. ¿El secreto para un
buen resultado? Materia prima fresca, unos cuchillos bien afilados para cortar los alimentos y un buen antebrazo.

El wok tradicional es una cazuela de metal de base cóncava y paredes altas curvadas que permite que los alimentos se cuezan en toda su superficie. Su profundidad ayuda a mezclar los ingredientes de manera rápida y sin salpicaduras. Los utensilios de cocina más adecuados para su uso son los palillos chinos (de un tamaño especial), una espátula o un cucharón de madera. Pero, si lo utilizamos en casa, nos puede servir una cuchara de madera. Este utensilio, parecido a una paella, se está popularizando
cada vez más en las cocinas de Occidente, ya que permite cocinar de manera rápida, sencilla y saludable. Saludable, porque, por lo general, se cocinan hortalizas frescas con o sin pequeñas cantidades de otros alimentos, todo ello finamente cortado tipo juliana.

Una de las grandes ventajas del wok es que permite cocinar con muy poco aceite, solo el mínimo necesario para que los alimentos no se peguen, y de una manera muy rápida. En 8-10 minutos están los platos listos. Actualmente podemos encontrar woks de acero inoxidable y con cobertura antiadherente, que permiten conseguir platos todavía más pobres en grasas.

El wok tradicional es de acero al carbono y con las asas de madera. Para evitar que se oxide requiere una conservación especial: después de lavarlo se tiene que secar con calor (por ejemplo, durante 5 minutos al horno) o con papel absorbente. Después, hay que untarlo rápidamente con aceite vegetal para evitar que se oxide.

Técnicas culinarias

Las principales técnicas de cocción que se pueden utilizar con un wok son:

Saltear. Los alimentos se tienen que remover continuamente porque se sofríen con poco aceite a temperaturas elevadas y durante poco tiempo. Al ser una cocción rápida se mantiene el sabor original, las texturas al dente y el color propio del alimento, así como la mayor parte de su valor nutritivo.

Estofar. Sería el siguiente paso al de salteado. Se añade líquido a los alimentos sofritos y se hierven lentamente durante poco tiempo. Se remueven lentamente durante la cocción.

Cocción al vapor. Es otro de los métodos más saludables para cocinar, junto con el salteado, y preserva mejor el color, el sabor y la textura de los alimentos que otros métodos, como el hervido. Para la cocción al vapor se colocan los alimentos troceados en un cesto de bambú especial para cocinar al vapor, que se coloca sobre el wok con agua hirviendo, y se tapa con una tapadera también de bambú. La medida del cesto debe adaptarse al diámetro del wok, de modo que quede ajustado para evitar la pérdida de vapor. Se debe comprobar que el wok no se quede sin agua y, en caso necesario, añadir más.

Hervir. Se pueden hervir alimentos e, incluso, se puede utilizar para hacer sopas.

Freír. Puede ser útil para freír pequeñas cantidades de alimentos, pero no es suficientemente estable para contener grandes cantidades de aceite.

La metformina es buena para nuestro cerebro

La metformina es un fármaco clásico en el tratamiento de la diabetes. Al margen de sus beneficios ya conocidos, hemos sabido que este medicamento puede ayudar a combatir las enfermedades del cerebro y del sistema nervioso. Otro estudio ha probado su bondad para el corazón en la diabetes tipo 1.

Estudio con datos de más de 6.000 adultos

Los beneficios para el cerebro y el sistema nervioso son la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores a partir de los registros médicos de 6.046 adultos con diabetes tipo 2.

Baja el riesgo entre el 40% y el 80%

Aquéllos que habían tomado metformina durante un período de dos a cuatro años tenían un riesgo un 40% menor de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, y otros problemas cerebrales y del sistema nervioso. Asimismo, aquéllos que se habían administrado la medicación durante más de cuatro años, veían reducido el riesgo en un 80%.

Beneficioso para todos

Los beneficios se manifiestan en todos los grupos de pacientes, con independencia de factores como edad, sexo, etnia u obesidad.

Para el tratamiento de adultos con diabetes tipo 2

Hay dos tipos de fármacos hipoglucemiantes o para la diabetes que mejoran de forma directa la acción de la insulina: las biguanidas (metformina) y las tiazolidinas. En ausencia de contraindicaciones, la metformina es la primera opción para el tratamiento oral de la diabetes tipo 2. En 2006, dos de las principales asociaciones médicas sobre la enfermedad, la Asociación Americana de Diabetes (ADA, en sus siglas en inglés) y la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD, en sus siglas en inglés), llegaron a un consenso acerca de de este fármaco. Según este acuerdo, hay que iniciar la terapia con metformina en el momento del diagnóstico en diabetes. A esa petición añadieron que el paciente debía también emprender cambios en su estilo de vida.

Buena para el corazón, también en la diabetes tipo 1

En el año 2017 supimos que la metformina puede ser clave a largo plazo para reducir el riesgo de problemas cardíacos en pacientes con diabetes tipo 1. A esa conclusión llegó un estudio de Juvenile Diabetes Research Foundation (JDRF), presentado en la edición número 77 de las Sesiones Científicas de la Asociación Americana de Diabetes. La metformina es un fármaco asequible que se considera básico para el tratamiento del control de la glucosa en adultos con diabetes tipo 2. Asimismo, también se emplea para reducir el riesgo cardiovascular en adultos con diabetes tipo 2. Esta investigación se propuso averiguar si unos beneficios similares se podían esperar en personas con diabetes tipo 1. La metformina se puede prescribir para pacientes de tipo 1 que también tengan sobrepeso, para controlar los niveles de glucosa en sangre y el peso. Además, gracias a este fármaco se puede disminuir la dosis de insulina diaria. El estudio, que prestó atención a 428 pacientes de mediana edad, con una media de 33 años de diabetes, determinó que la respuesta era positiva, que la metformina mejoraba la salud de su corazón.

Todos los pacientes estudiados tenían tres o más factores de riesgo para una enfermedad cardiovascular. Tras un período de tres años de tratamiento, el grupo que recibió metformina (y no placebo) vio reducida la presencia de colesterol malo y la progresión de la arterioesclerosis (alteración vascular que se caracteriza por el endurecimiento, el aumento del grosor y la pérdida de elasticidad de las paredes arteriales).

Motivos para perder peso

¿Por qué debemos perder peso? En este artículo ofrecemos las razones que harán que estemos más motivados al proponernos quitar nos kilos de encima. Solo si tenemos claros los beneficios, nos tomaremos en serio el propósito de eliminar kilos de más.

Las personas con unos kilos de más saben que perder algo de peso puede tener grandes beneficios para la salud. Para los pacientes con diabetes, quitarse de encima kilos es una garantía de una mejor evolución de la patología. De hecho, el sobrepeso es uno de los detonantes de la diabetes tipo 2.

La grasa abdominal o, mejor dicho, su exceso, es el epicentro de muchos problemas de salud relacionados con la obesidad. Como la diabetes tipo 2. Así, como hemos dicho, las personas con sobrepeso tienen muchas más probabilidades de desarrollar la patología. El exceso de kilos activa las células blancas de la sangre que son detonantes del proceso inflamatorio. A partir de ahí, se desencadenan los mecanismos por los que el organismo acaba presentando resistencia a la insulina. Se trata de un proceso largo, pero implacable si la persona no se concentra en bajar de peso.

Lo importante es bajar de peso. Aunque que sea poco. Y hacerlo de forma constante. No se trata de perder un montón
de kilos de la noche a la mañana. Una pérdida de peso modesta, de entre el 5% y el 7%, tiene un impacto espectacular en la reducción de glucosa en sangre.

¿Cuándo es el mejor momento?

Cuanto antes pierdas peso después del debut en diabetes, mejor. Así contribuirás a la conservación de las células beta productoras de insulina que aún están presentes en tu páncreas. Por supuesto, lo ideal es perder peso si eres consciente de presentar factores de riesgo para desarrollar la diabetes tipo 2, o bien si te encuentras en un estadio de prediabetes. En estos casos, tendrás menos resistencia a la insulina y más células beta.

Si reduces peso justo tras al debut, vas a conseguir retrasar el uso de fármacos durante unos años. Pero si resulta que hace ya años que tiene diabetes y todavía no has perdido peso, nunca es tarde para emplearte a fondo y conseguirlo.

Menos calorías, más ejercicio

Es obvio, pero hay que insistir que la táctica que permite perder más peso con más garantías (sin milagros, sin trampas) es la que combina la ingesta de menos calorías con el consumo de más calorías a través de la realización de más
ejercicio. Incluso las personas que se centran en mantener su peso, experimentan continuas mejoras en el control de
la glucosa.

Debemos tener en cuenta que la ingesta de entre 50 y 100 calorías extra al día (más de las que necesitamos), se puede traducir al cabo del año en cerca de un kilo o de dos kilos de aumento de peso.

Modestas bajadas de peso con grandes beneficios

Cuando se trata de disminuir la presión sanguínea y el nivel de triglicéridos, y de aumentar el colesterol HDL (bueno), una modesta pérdida de peso es una enorme ayuda, sobre todo si se consigue con la realización regular de ejercicio físico.
La reducción del peso también contribuye a contrarrestar la depresión, la apnea del sueño y la artritis en rodillas y caderas.

Otros problemas, como un nivel elevado de colesterol malo, requieren pérdidas más drásticas de peso. Una eliminación
relevante de kilos es necesaria, por ejemplo, para corregir problemas de infertilidad, sobre todo en los hombres.

Perseverancia

Aún cuando no pierdas peso o vuelvas a echarte encima kilos de más, prevenir el aumento de peso es muy importante.
Hay que intentarlo, una y otra vez.

La diabetes tipo 2 es progresiva. Con el paso del tiempo, el organismo pierde capacidad de producir insulina. Por eso es tan importante que pierdas peso lo antes posible, porque esa decisión te va a ayudar a mejorar tu control de glucosa en sangre y a prescindir de fármacos diseñados para la reducción de los niveles de glucosa en sangre.