Vuelta al colegio y diabetes

La diabetes tipo 1, aunque es más minoritaria que la tipo 2, cada vez afecta a un mayor número de niños. Y a pesar de que es una patología con la que se puede convivir con un control adecuado que permita disfrutar de una buena calidad de vida, un momento crucial es durante su estancia en el colegio, espacio en el que los padres no pueden ocuparse de sus hijos.

Hasta que se consiga la presencia en las aulas de la figura de la enfermera escolar, se deberá contar con la colaboración de la comunidad escolar, y de ahí que, cuando un niño padece diabetes, lo más importante es comunicarlo al centro escolar, ya que se necesitará mucha colaboración por parte de sus profesores para mantener unos niveles de glucosa adecuados, controlando variables tan relevantes como la ingesta de alimentos, la práctica de ejercicio, el estado de ánimo, entre otros aspectos.

Actualmente, la tecnología ha avanzado lo suficiente para permitir una monitorización continua de la glucosa y la utilización de bombas de insulina o páncreas artificiales híbridos. Sin embargo, son tratamientos que todavía no están disponibles para todos los pacientes.

Por todo esto es tan importante reclamar la figura de la enfermera escolar en cada centro, ya que es un profesional altamente cualificado y especializado en diabetes, que garantizaría a los padres y a los niños un control seguro y eficaz de su patología, durante las horas que pasan en clase. Además, la Enfermera Escolar es el perfil necesario para aportar educación diabetológica a los niños, para que puedan ser independientes en su patología, y para que a su vez puedan aportar a sus padres la seguridad de que saben cómo gestionarla ellos mismos.