Problemas de la piel y diabetes

La diabetes es una patología crónica que, de llevar un mal control, puede provocar complicaciones. Para evitar estos problemas, es necesario un buen cuidado y adherencia al tratamiento. En este sentido, hay que prestar atención a los primeros indicios de que la diabetes está siendo mal controlada, siendo los más evidentes los problemas de la piel, ya que son los signos más expuestos y visibles.

Según numerosas investigaciones, hasta el 97% de los pacientes con diabetes pueden desarrollar afecciones cutáneas, tales como irritación por las inyecciones de insulina, orzuelos, cortes con una lenta cicatrización o infecciones. Aunque son lesiones lejos de la gravedad en cualquier persona, en los pacientes con diabetes pueden resultar muy dolorosas, ya que se dañan los tejidos más profundos de la piel y los vasos sanguíneos, pudiendo provocar, en los peores de los casos, amputaciones.

Los pacientes con diabetes deben controlar estos riesgos para evitar complicaciones más graves. Realizar una buena curación de las heridas para favorecer su cicatrización rápida, desinfectar superficies y objetos para evitar infecciones, y tomar medicación en caso de que lo recomiende el médico, son algunas de las vías para atajar estos problemas, una vez comenzados.

Pero, sobre todo, lo más importante es realizar una gestión adecuada de la glucosa, evitando los picos y haciendo revisiones frecuentes para controlar el buen estado de la piel.