Niños, vitamina D y diabetes

La diabetes tipo 1 es también llamada diabetes infanto-juvenil, por la población a la que principalmente afecta. El debut en este tipo de diabetes se suele dar a edades muy tempranas, lo que obliga a niños y adolescentes (y, por supuesto, a sus familiares), a aprender a vivir desde muy jóvenes con una patología que les acompañará durante el resto de sus vidas.

Por eso, y para frenar el avance veloz de la diabetes tipo 1 en menores, los científicos de la Universidad Hofstra en Long Island (Estados Unidos) han desarrollado un estudio en el que han suministrado altas dosis vitamina D en niños recientemente diagnosticados con esta patología. Tras la investigación, se concluyó que estas cantidades de vitamina D pueden reducir la velocidad a la que aumentan los niveles de glucosa en sangre a largo plazo.

La razón por la que este tratamiento es eficaz en el debut de los niños es porque en ese momento y a esa edad, todavía están activas algunas células beta, que se encargan de producir insulina, y la vitamina D actúa protegiéndolas y aplazando lo máximo posible su deterioro.

Y aunque durante la investigación no se notificaron efectos secundarios tras la ingesta de vitamina D, los científicos aconsejan consultar primero al endocrinólogo y al profesional sanitario de cada uno, que valore el tratamiento de acuerdo al caso particular de cada paciente.