Golpes de calor y diabetes

Las olas de calor, en verano, cada vez son más frecuentes. Y sus altas temperaturas suponen un riesgo para todas las personas, pero en especial para aquellas con diabetes, ya que son más sensibles al calor y tienen más dificultades para regular la temperatura corporal, de modo que pueden sufrir un golpe de calor.

Los golpes de calor se presentan cuando la temperatura corporal alcanza súbitamente los 40 grados, por culpa de la temperatura ambiente. Y es cuando pueden experimentarse dolores de cabeza, sed intensa, debilidad muscular, náuseas y/o vómitos, alteraciones en el humor, más sudoración y piel fría y húmeda. Asimismo, entre sus consecuencias, están las hemorragias nasales, la pérdida de la conciencia o, en los más graves, la muerte.

Para evitar los golpes de calor, hay que seguir estrictamente una serie de recomendaciones, siendo, las más importantes, evitar la exposición al sol durante las horas de más radiación (entre las 12.00h y las 17.00h), y mantenerse hidratado, principalmente con agua.

Por otro lado, hay que reducir todo lo posible la ingesta de bebidas alcohólicas y azucaradas, ya que provocan la deshidratación y, además, su consumo excesivo produce complicaciones en las personas con diabetes. Además, hay que vestir con ropa ligera, transpirable y de colores claros, que absorban menos las altas temperaturas. En cuanto a la actividad física, hay que practicar ejercicio durante las horas de menos calor.

En caso de que ya se esté sufriendo un golpe de calor, hay que trasladarse a la sombra, a ser posible a un lugar fresco y tranquilo, donde se pueda humedecer la ropa y la cabeza con paños mojados. También hay que tratar de mantener la cabeza en alto y beber agua fresca. Y, por supuesto, si la situación no mejora en poco tiempo, llamar al 112.