Estrés y diabetes

El buen o mal control de la diabetes no pasa únicamente por condicionantes físicos, como lo pueden ser la alimentación o la práctica de ejercicio; sino también por algunos factores psicológicos. Son numerosos los estudios que demuestran que el estrés, la depresión y la ansiedad afectan directamente a los niveles de glucosa, aumentando la probabilidad de empeorar los niveles de azúcar en sangre cuando se padece la patología.

Los episodios de estrés, depresión y ansiedad activan el eje hipotalámico – hipofisario, el eje suprarrenal, y el sistema nervioso simpático. Esto, a su vez, provoca alteraciones en los niveles hormonales (concretamente, del cortisol y las hormonas sexuales), empeorando el funcionamiento de la insulina.

El ejercicio físico se convierte, en esta línea, en el mejor aliado para poder gestionar adecuadamente tanto los estados de estrés, depresión y ansiedad, como los niveles de glucosa. La práctica de algún deporte por el que se sienta interés, por un lado, libera serotonina y endorfinas, hormonas encargadas de la felicidad y de equilibrar las emociones negativas.