Diabetes y tensión arterial

Investigadores han descubierto la relación existente entre la diabetes y la tensión arterial, lo que supone un importante avance para el futuro de los tratamientos de la patología.

Ya conocíamos que el GLP-1 es una hormona que se libera de la pared del intestino tras realizar una ingesta de comida y que es la encargada de estimular la insulina del páncreas para controlar los niveles de azúcar en sangre. Esta investigación ha permitido saber que este GLP-1 estimula también el cuerpo carotídeo, un pequeño órgano sensorial ubicado en el cuello. Los receptores de GLP-1 presentes en este órgano serían inferiores en las personas hipertensas.

Según el profesor Paton, investigador en este proyecto, “el cuerpo carotídeo es el punto convergente donde el GLP-1 actúa para controlar simultáneamente el azúcar en la sangre y la presión arterial”.

Este hallazgo abre nuevas puertas a la investigación de innovadores tratamientos de la hipertensión en personas con diabetes. Según apunta el epidemiólogo Rod Jackson, “al administrar GLP-1 podremos ser capaces de reducir el azúcar y la presión al mismo tiempo, y estos dos factores son los principales contribuyentes al riesgo cardiovascular”. De este modo, se podría disminuir el riesgo de padecer ciertas complicaciones asociadas a la diabetes, como los accidentes cardiovasculares, los ictus o incluso el edema macular diabético.

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