Detectar a tiempo el pie diabético

El llamado pie diabético es el resultado de la coexistencia de neuropatía y vasculopatía (que favorecen la aparición de lesiones) e infección, y puede progresar a situaciones más graves. Sin embargo, es la complicación crónica de la diabetes de más sencilla y fácil prevención. Asimismo, otra clave es la detección precoz, ya que una vez que la úlcera aparece en el pie, la descarga de presión y su evaluación por parte de los profesionales sanitarios especializados, es vital de cara a contener la complicación.

Cuando se habla de pie diabético, cabe recordar que se trata de una complicación de la diabetes que se produce por una pérdida de sensibilidad y una disminución del riego sanguíneo en dicha extremidad que, al no sentir dolor, da lugar a heridas y deformaciones que pueden derivar en úlceras y, en los casos más graves y extremos, en amputaciones. 

Identificar para prevenir

Identificar el pie diabético es el primer paso para frenar su desarrollo. Para ello, algunos de los síntomas a los que hay que prestar especial atención son: hormigueo sin justificación; entumecimiento de las manos y los pies; sensibilidad y debilidad extrema en ambas extremidades corporales; y dolor agudo que no cesa.

Ante esto, los expertos recomiendan una buena gestión de la patología a través de la alimentación y el estilo de vida, además de la realización de controles frecuentes en las visitas al podólogo. Además, utilizar zapatos y calcetines cómodos de calidad que no provoquen deformidades en los pies podría ayudar a prevenir el pie diabético.

Y es que, nunca se debe olvidar que los calcetines son la primera protección de nuestros pies por estar en contacto directo con ellos, de ahí que deban escogerse los más apropiados: sin costuras y que no aprieten.

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