Deporte, COVID-19 y diabetes

Cada vez estamos más concienciados de que el ejercicio físico es necesario para mantener una buena salud. No basta con una buena
alimentación, sino que el cuerpo humano necesita algo de actividad para estar sano.

Ahora, tras dos años conviviendo con la COVID-19, se ha investigado mucho sobre cómo influye el deporte en el desarrollo de la enfermedad. Así, un estudio del Centro de Investigación Biomédica de Pennington ha concluido que el ejercicio ayuda a tratar la diabetes que se desarrolla tras haber pasado el coronavirus.

La COVID persistente está afectando a muchos de los que pasan la enfermedad, y una de sus secuelas más extendidas es la diabetes. Tras su diagnóstico, para tener bajo control la patología mediante adecuados niveles de glucosa en sangre, la actividad física es un aliado. Según la investigadora Cándida Rebello, lejos de suponer un esfuerzo extraordinario, es algo que está al alcance de todos: tan solo con sesiones de 30 minutos caminando despacio (pudiendo dividirla en dos sesiones de 15 minutos), es suficiente para romper la cadena de inflamación que hace que los niveles de azúcar en sangre se disparen.

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