Caminatas y diabetes

Las vacaciones de verano traen consigo una temporada de desconexión y, muchas veces, volver a la rutina se puede hacer cuesta arriba. Dejar atrás los días de descanso y retomar el trabajo y las tareas diarias es algo a lo que muchos les cuesta enfrentarse. Y el deporte, como parte de la rutina, puede ser una de esas dificultades. Pero todo puede afrontarse positivamente si se realiza un periodo de adaptación.

Según un estudio de la Universidad de Limerick (Irlanda), hacer pequeñas caminatas después de comer ayuda a combatir la diabetes, ya que reduce el nivel de glucosa en sangre y, por tanto, contribuye a tener bajo control la diabetes tipo 2. De este modo, dar un paseo de unos 15 minutos (o incluso de entre 60 y 90, para que funcione de una manera óptima), será más que suficiente para que los músculos se activen y puedan absorber toda esa energía, nutrientes y vitaminas que aportan los alimentos.

Coger el hábito de caminar después de comer contribuirá, por otro lado, a un mejor estado físico, y a una sensación más ligera tras la ingesta de alimentos. Y, casi sin darse cuenta, el cuerpo se irá acomodando a un nivel de actividad que, poco a poco, podrá ir aumentando y permitirá retomar en un espacio muy breve de tiempo todo ese deporte que se practicaba antes de las vacaciones.

Además, el simple hecho de andar durante un rato no solo beneficia a las personas con diabetes, sino también a todos aquellos que no padecen la patología. Así, salir a pasear acompañado puede ser una oportunidad perfecta para que cualquier persona pueda empezar a practicar ejercicio sin aburrirse, y casi sin darse cuenta.