Alimentación, verano y diabetes

Las altas temperaturas que se están registrando este verano están obligando a hacer algunos cambios en los hábitos de vida. Y debido a que las personas con diabetes no pueden dejar nada al azar, requiere de una planificación previa, por su parte, para poder adaptarse perfectamente a las nuevas rutinas de ejercicio y, sobre todo, de alimentación.

Los alimentos más refrescantes forman parte de los platos estrella del verano. Y las personas con diabetes pueden introducirlos sin ningún problema en su dieta, siempre y cuando continúen aportando a su organismo los mismos nutrientes que en invierno, es decir, legumbres, cereales integrales, o frutos secos.

Además, durante las vacaciones de verano, la combinación de actividades y sudoración provoca un aumento de la sed y, por tanto, pérdida de agua. Por tanto, es imprescindible beber un poco más de agua de lo habitual. Y se puede llegar a un punto de encuentro entre la alimentación y el ingerir más líquidos, y es que, hay muchos alimentos, frutas y verduras, principalmente, que aportan mucha agua al organismo, y además son muy ligeros para los días más calurosos.

Por otro lado, el verano es sinónimo de ocio y relax. En este sentido, hay que tener mucho cuidado con el consumo de bebidas con alcohol, refrescos o helados, que pueden provocar hiperglucemias y problemas en la gestión de la diabetes.

Finalmente, hay que recordar que la diabetes no debe suponer una traba para disfrutar de la temporada estival. Adaptando la rutina y aprovechando la oferta de ocio y los alimentos frescos y variados que ofrece el verano, se puede contar con la misma calidad de vida que cualquier otra persona que no padezca la patología.