Diabetes Tipo 2

Diabetes de tipo 2

La diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad crónica que actúa de forma progresiva y que constituye el tipo más común de diabetes. De hecho, es diez veces más frecuente que la diabetes tipo 1. Se trata de una afección grave caracterizada, generalmente, por una resistencia a la insulina. Esto hace que, a pesar de que el organismo libere mucha insulina, esta no puede actuar como debería. Por lo tanto, la insulina que produce el páncreas no puede funcionar de forma correcta o el páncreas no produce la suficiente insulina para permitir que la glucosa pase de la sangre a las células y se convierta en energía.

Así, las personas con diabetes tipo 2 descomponen los carbohidratos de los alimentos y bebidas que ingieren y los convierten en glucosa pero, debido a que la insulina no funciona de forma correcta, los niveles de glucosa aumentan. Por ello, se liberará más insulina. Esto puede conllevar de forma eventual a un sobreesfuerzo del páncreas que puede contribuir a que produzca menos insulina y por tanto haya unos niveles altos de azúcar en la sangre. Estas acumulaciones de glucosa en la sangre pueden conducir a una serie de complicaciones en los ojos, riñones, los nervios o el corazón, si no se regulan de forma adecuada.

La diabetes tipo 2 suele aparecer de forma frecuente en adultos, a partir de los 45 años, y su incidencia aumenta con la edad, por eso su prevalencia es mayor entre la población adulta. Su principal causa es la obesidad, derivada de un estilo de vida poco saludable, ya que el tejido graso produce una serie de sustancias que hacen disminuir la sensibilidad de los receptores de insulina. De hecho, según la Federación Internacional de Diabetes (IDF, según sus siglas en inglés) el 80% de las personas con diabetes mellitus tipo 2 tiene sobrepeso en el momento del diagnóstico.

A diferencia de la diabetes tipo 1, la diabetes tipo 2 se puede prevenir ya que muchos de sus factores de riesgo son modificables, al estar relacionados con los hábitos de vida. Por otro lado, así como en el caso de la diabetes tipo 1 los síntomas suelen ser notables y aparecer de forma repentina, en el caso de la diabetes tipo 2 los síntomas no son tan claros, lo que puede hacer que pasen desapercibidos o que no se les asocie con la diabetes tipo 2. A nivel global, se puede considerar peor la diabetes tipo 2, pues su prevalencia es mayor y hay un alto porcentaje de casos que no están aún diagnosticados.

En la actualidad, dado el aumento de la obesidad en niños y adolescentes, está aumentando la incidencia de diabetes tipo 2 entre estos colectivos. Por otro lado, la diabetes en el embarazo y la diabetes gestacional aumentan el riesgo de obesidad y diabetes tipo 2 en los niños, por lo que es importante tener especial cuidado en esta etapa.

Todo ello hace que la diabetes tipo 2 sea un problema sanitario y social de primer orden y un gran problema mundial que hace necesaria la participación y colaboración de toda la sociedad en su prevención y tratamiento.

En algunos casos, las personas con diabetes tipo 2 pueden controlar sus niveles alterados de glucosa con una alimentación sana y un estilo de vida activo y saludable. En otros, será necesario, además, que les receten medicamentos orales para conseguirlo y/o inyecciones de insulina que les permitan alcanzar los niveles de glucosa adecuados.

La diabetes tipo 2 no tiene cura a día de hoy pero se está estudiando la forma en la que los niveles altos de glucosa pueden remitir y volver a ser normales.

Síntomas de la Diabetes Tipo 2

La fisiopatología de la diabetes tipo 2 se explica por tres tipos de alteraciones, la resistencia a la insulina en tejidos como el hígado, el músculo esquelético o el riñón; la disfunción de las células del páncreas en respuesta a la glucosa y un aumento de la producción de glucosa por parte del hígado. Como consecuencia de ello, se producen unos niveles altos de glucosa en sangre que el organismo intentará expulsar mediante los riñones.

Los síntomas que puede provocar la diabetes tipo 2 como consecuencia de estas alteraciones son similares en algunos casos a los de tipo 1, aunque aparecen de forma más lenta, por lo que pueden pasar desapercibidos al no darles la importancia suficiente o confundirlos con otros trastornos de la vida cotidiana.

Los síntomas más destacados de la diabetes tipo 2 son:

Cansancio

el síntoma más característico de las personas con diabetes tipo 2 es la sensación de cansancio debido a que las células del organismo no pueden obtener la suficiente glucosa para convertirse en energía. Esto conduce también a fatiga e irritabilidad.

Infecciones frecuentes

las personas con diabetes tipo 2 pueden contraer infecciones de repetición, sobre todo de la zona genitourinaria o de los aparatos respiratorio y urinario. También pueden suceder en las encías o la piel..

Hormigueo o entumecimiento en manos y pies

la mala circulación repercute en los nervios causando una neuropatía. Los pacientes con diabetes tipo 2 pueden notar una pérdida de sensibilidad o entumecimiento en pies o manos.

Visión borrosa

los altos niveles de glucosa en sangre modifican el líquido intraocular causando una inflamación de la retina que provoca dificultades para ver de forma nítida.

Cortes y hematomas

los cortes y las heridas pueden tardar más en curarse como consecuencia de los niveles altos de glucosa en la sangre.

Otros síntomas que pueden aparecer son:

Necesidad de orinar de forma frecuente

el exceso de glucosa hace que el cuerpo intente eliminarla a través de la orina, de ahí que aumente la necesidad de ir al baño. Estas ganas de orinar aumentan sobre todo por la noche.

Sed extrema o polidipsia

la sed extrema se debe a la necesidad del organismo de expulsar el exceso de glucosa en sangre mediante la orina, lo que origina un efecto de deshidratación que hará a la persona tener una mayor sensación de sed.

Hambre extrema o polifagia

al eliminarse la glucosa a través de la orina, la persona sentirá la necesidad de comer más para aportar a su organismo las calorías y energía que le faltan.

Diagnóstico de la Diabetes Tipo 2

El diagnóstico de la diabetes tipo 2 puede ser tardío debido a que, los síntomas bien pasan desapercibidos, sobre todo en etapas iniciales, bien no se asocian con la patología. Por ello, puede suceder que el paciente no los note o no les dé la importancia suficiente. Como consecuencia, estas personas pueden pasar años, incluso hasta 10, sin ser diagnosticadas, lo que puede repercutir en su estado de salud, ya que los elevados niveles de glucosa en sangre pueden dar lugar a una serie de complicaciones importantes en diferentes órganos. Así, el exceso de azúcar en el torrente sanguíneo puede afectar a los ojos, los riñones, los vasos sanguíneos, el corazón o los nervios.

Por los riesgos de un diagnóstico tardío, existe a día de hoy un cribado de la diabetes mellitus tipo 2 que no se realiza en la población general sino en personas con unos determinados riesgos. Entre ellos, se encuentra el sobrepeso y otros factores de riesgo adicionales, como los trastornos del metabolismo de los hidratos de carbono; la inactividad física; los antecedentes de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular; el pertenecer a un grupo étnico de alta prevalencia en diabetes; el tener madre con diabetes o diabetes gestacional; o los signos de resistencia insulínica.

Pruebas para el diagnóstico de la Diabetes Tipo 2

En el diagnóstico de diabetes tipo 2 se realizan una serie de pruebas que incluyen el test de glucemia basal, un análisis de sangre en ayunas para medir la concentración de glucosa en sangre. Además, se hará una prueba de tolerancia oral a la glucosa en la que esta se medirá con una prueba de sangre tras haber ingerido 75 mg de bebida de glucosa. Los criterios para el diagnóstico serán tener una glucemia en ayunas de > 126 mg/dl y una prueba de tolerancia oral a la glucosa de > 200 mg/dl. Por otro lado, también se puede realizar una medición de la hemoglobina glicosilada (HbA1c), que mide el promedio de la glucemia en los últimos tres meses.

El diagnóstico precoz de la diabetes tipo 2 es beneficioso, no solo para abordar la patología en sí, sino para reducir el tiempo que transcurre entre el inicio de la misma y el tratamiento de los factores de riesgo del desarrollo de complicaciones.

Fase de prediabetes

Existen casos en los que un paciente puede tener niveles de glucosa más altos de lo normal pero sin llegar a padecer aún diabetes tipo 2, por lo que en estas personas será fundamental actuar para prevenir su aparición. Por lo general, estos casos de prediabetes, que es como se denomina a la fase previa al desarrollo de patología, están asociados a la obesidad.

Causas de la Diabetes Tipo 2

La diabetes tipo 2 es debida a una combinación de una serie de factores genéticos y metabólicos. Estos factores son los que intervienen en la insuficiente producción de insulina o en el mal funcionamiento de la misma que provoca el incremento de los niveles de azúcar en sangre, con el consiguiente riesgo de complicaciones.

El riesgo de diabetes mellitus tipo 2 se ve aumentado cuando en la misma persona intervienen aspectos como la etnia, antecedentes familiares de diabetes, diabetes gestacional, la presencia de edad avanzada, exceso de peso u obesidad, una mala alimentación, la falta de ejercicio físico y el tabaquismo. De hecho, se calcula que la obesidad y el sobrepeso, además del sedentarismo, son el origen de una gran parte de la carga mundial de la diabetes, debido al exceso de grasa corporal.

Factores de riesgo de la Diabetes Tipo 2

Factores no modificables

Edad: el riesgo es mayor a medida que se incrementa la edad.

Antecedentes familiares: las probabilidades de tener diabetes tipo 2 se incrementan de 2 a 6 veces si la persona tiene un padre, madre, hermano o hijo con diabetes, según un análisis de Diabetes UK.

Síndrome del ovario poliquístico: se trata de un trastorno que afecta a los ovarios y que se asocia con una resistencia a la insulina, por lo que las mujeres que lo sufren tienen más riesgo de diabetes tipo 2.

Factores modificables

Presión sanguínea alta: las personas con presión arterial alta tienen más riesgo.

Sobrepeso u obesidad: el exceso de grasa corporal interfiere en el desarrollo de diabetes tipo 2. De hecho es uno de los rasgos más comunes en las personas con esta patología.

Tabaquismo: fumar no solo incrementa el riesgo de diabetes tipo 2, sino de otras afecciones como las cardiovasculares o el cáncer.

Sedentarismo: permanecer sentado o acostado durante largos períodos de tiempo repercute en la falta de actividad física y en el aumento de peso, lo que incrementa el riesgo de diabetes tipo 2.

Las personas que tengan relación con alguno de estos factores de riesgo deberán prestar atención a la posible presencia de diabetes tipo 2 ya que, si no reciben tratamiento, aumentan las posibilidades de complicaciones en otros órganos como los riñones o los ojos, así como de infarto cardíaco o cerebral. Por ello, será fundamental someterse a análisis de sangre periódicos que permitan evaluar los niveles de glucosa.

métodos para prevenir la diabetes de tipo 2

Prevención de la Diabetes Tipo 2

La diabetes tipo 2 se puede prevenir y/o retrasar su aparición en el tiempo. Es cierto que hay algunos factores sobre los que no se puede actuar para ello, al no ser modificables, como son la genética, la etnia o la edad. Sin embargo, hay otros factores de riesgo sobre los que se puede actuar y prevenir, como el sobrepeso, la obesidad, la alimentación insana, la poca actividad física o el tabaquismo.

Algunas medidas para prevenir la aparición de diabetes tipo 2 conllevan una adquisición de hábitos de estilo de vida saludable.

Entre los consejos de prevención se encuentran:

Seguir una dieta sana y equilibrada

Es importante llevar una alimentación sana y equilibrada que contribuya a mantener un peso saludable, o perder peso en caso de sobrepeso, de manera que permita evitar la aparición de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Dentro de ella se deben incluir gran cantidad de verduras y frutas a diario, carnes magras, lácteos bajos en grasa, cereales integrales, frutos secos o legumbres.

Huir de las grasas saturadas, alimentos procesados y bebidas azucaradas

Las grasas saturadas afectan a la circulación sanguínea, lo que puede incrementar los riesgos de colesterol alto y presión arterial alta. Por su parte, las bebidas azucaradas contribuyen a aumentar los niveles de glucosa en sangre.

Recurrir a snacks saludables

Tomar un tentempié a media mañana o una merienda a media tarde es sano ya que permitirá llegar sin tanta hambre a la comida o la cena. Sin embargo, estos snacks deben ser lo más saludables posible, pueden ser lácteos bajos en grasa y sin azúcar, un puñado de frutos secos o semillas, incluso verduras en crudo en forma de crudités. Lo importante es huir de las patatas fritas, los bocadillos de pan blanco, la bollería industrial y los fritos en general.

Reducir el consumo de sal en las comidas

La sal puede alterar la presión arterial y elevarla, lo que puede aumentar el riesgo de diabetes. Es preferible aliñar las comidas con especias u otros condimentos saludables.

Llevar un control de los niveles de colesterol, glucosa y presión arterial

Sobre todo para aquellas personas con factores de riesgo asociados, es importante mantener estables la glucosa, el colesterol y la presión arterial. De esta forma, se reducen los riesgos asociados a la diabetes tipo 2.

Evitar el alcohol

El alcohol está relacionado también con el riesgo de sufrir diabetes tipo 2. Tiene mucho contenido calórico, lo que puede contribuir a incrementar el peso, y también aumenta los niveles de triglicéridos con el consiguiente riesgo cardiovascular. En general, los tóxicos son dañinos para la salud y afectan a la presión arterial y al colesterol, que a su vez pueden alterar los niveles de glucosa.

Evitar el tabaquismo

Fumar incrementa el riesgo de diabetes tipo 2 ya que afecta a la circulación de la sangre.

Practicar ejercicio a diario y evitar el sedentarismo

Las personas que llevan una vida sedentaria, esto es pasar largos periodos de tiempo sentado o acostado (en la oficina, en el colegio, en el sofá, en viajes), tienen más riesgo de sufrir diabetes tipo 2. En estos casos es importante alternar estos periodos haciendo algún tipo de actividad como caminar o algunos estiramientos. Por otro lado, conviene realizar algún tipo de ejercicio físico a diario, al menos 30 minutos, pues contribuye a mantener un peso saludable, ayuda a reducir la presión arterial, favorece un buen descanso y evita el estrés.

La prevención de la diabetes tipo 2 comprende una actuación de la sociedad entera, con políticas y prácticas de aplicación en el colegio, el hogar o el lugar de trabajo. Se debe iniciar desde fases tempranas, en la infancia, que es cuando se adquieren los hábitos alimenticios y de ejercicio físico, y cuando existen posibilidades de reducir el riesgo de obesidad y de diabetes tipo 2 en la adolescencia o edad adulta. En este sentido, son necesarios programas que promuevan la lactancia materna y el seguimiento de una alimentación saludable, en detrimento del consumo de bebidas azucaradas, grasas saturadas o alimentos ultraprocesados.

Además, son imprescindibles los programas que fomenten la actividad física en niños y adolescentes y den a conocer su vínculo con la salud. Asimismo, las campañas encaminadas a la reducción del tabaquismo son otro elemento importante para la prevención de la diabetes tipo 2.

Tratamiento de la Diabetes Tipo 2

La diabetes tipo 2 a día de hoy no tiene cura aunque los investigadores están trabajando en el estudio de fórmulas que permitan al paciente remitir los niveles altos de glucosa y que vuelvan a ser normales. Sin embargo, no es curable, es decir, no significa que la diabetes tipo 2 pueda desaparecer o sea reversible.

El tratamiento deberá ser lo más individualizado posible y para ello se deberán tener en cuenta diferentes aspectos del paciente como la edad, el peso, el tiempo de evolución de la patología, el estilo de vida o el entorno social, entre otros.

Los pacientes con diabetes tipo 2 pueden ser tratados de forma inicial con un cambio en la alimentación y la práctica de ejercicio físico de forma regular. Un estilo de vida saludable puede servir por tanto para controlar la diabetes tipo 2.

Tratamiento de la Diabetes Tipo 2 con antidiabéticos orales

Si con esto no resulta suficiente, el médico valorará la opción de indicar medicamentos que ayuden a controlar esos niveles, como es el caso de los antidiabéticos orales, que se escogerán en función de cada paciente. Lo normal es que se indiquen en aquellos pacientes que hayan recibido un diagnóstico reciente, que necesiten poca insulina o no la hayan necesitado para mantener unos niveles de glucosa adecuados. También puede haber pacientes que necesiten combinar medicamentos orales con la administración de insulina.

Administración de insulina en la Diabetes Tipo 2

Si con dieta, ejercicio y medicamentos antidiabéticos el paciente no logra mantener unos niveles adecuados de glucosa en sangre, se evaluará la conveniencia de indicar la administración de insulina. La insulina se puede inyectar con jeringuilla, boli o pen y a través de una bomba, que administra esta hormona durante 24 horas a través de un catéter en la piel del paciente. El médico indicará la conveniencia o no de administrarla y qué tipo utilizar. En función de las circunstancias de cada paciente esta insulina se indicará de forma permanente o transitoria, ya que los pacientes con diabetes tipo 2 suelen tener unas necesidades de insulina con intervalos más amplios en función del peso, la reserva de insulina que tenga en el páncreas, el grado de resistencia a la misma o la ingesta de calorías.

Medicamentos para la Diabetes Tipo 2

Entre los medicamentos para la diabetes tipo 2 se encuentran

Metformina

Es el medicamento oral de primera línea para la diabetes tipo 2, del grupo de las biguanidas. Se trata de un fármaco que ayuda a reducir la glucosa en plasma postprandial y basal, ya que reduce la producción de glucosa por parte del hígado; incrementa la sensibilidad del tejido muscular a la insulina, mejorando su capacidad para absorber la glucosa; y retrasa la absorción intestinal de la glucosa. Está indicada sobre todo en pacientes con sobrepeso, cuando no logran controlar los niveles de glucosa con alimentación y ejercicio físico. En cualquier caso, los pacientes con diabetes tipo 2 que deban tomar medicamentos orales para reducir los niveles de glucosa deberán seguir igualmente un plan de alimentación y ejercicio adecuados a su patología.

Sulfonilureas

Estas estimulan las células del páncreas encargadas de la producción de insulina y consiguen reducir la glucemia basal, aunque uno de sus principales efectos secundarios es el posible desarrollo de hipoglucemia.

Metiglinidas

Tienen un efecto similar a las sulfonilureas pero con un mejor control de la hiperglucemia postprandial.

Inhibidores de las alfaglucosidasas

Favorecen una disminución de la absorción de los hidratos de carbono complejos y disminuyen el pico glucémico postprandial.

Tiazolidindionas

Mejoran la sensibilidad a la insulina ya que incrementa la captación de glucosa por parte del tejido muscular liso y el graso, y reducen la lipólisis, al movilizar la grasa del músculo y el hígado. Su combinación con la metformina contribuye a reducir la hemoglobina glicosilada (HbA1c).

Inhibidores de la enzima DPP-4

Inhiben la producción de glucosa por parte del hígado, mejoran la sensibilidad a la insulina, producen saciedad y el consiguiente efecto beneficioso para reducir el peso. Tienen un bajo riesgo de hipoglucemias.

Antagonistas de SGLT-2

Se trata de un fármaco con efectos sobre los niveles de glucemia y cardioprotectores. Inhiben la absorción de glucosa y favorecen la pérdida de peso y tensión arterial, con efectos metabólicos interesantes para el paciente con hipertensión y obesidad.

Análogos de GLP-1

Se administran por vía subcutánea y actúan como agonistas del receptor de GLP-1. Ayudan a mejorar los niveles glucémicos con un efecto duradero sobre la hormona glicosilada (HbA1c). Tienen un riesgo bajo de hipoglucemia y ayudan también a bajar de peso y controlar la presión arterial alta.

La insulina se puede inyectar con jeringuilla, boli o pen y a través de una bomba, que administra esta hormona durante las 24 horas del día, a través de un catéter en la piel del paciente.

Insulina en función del tiempo de absorción

La insulina que se inyecta suele ser la humana o los análogos de insulina. En función del tiempo de absorción será:

Insulina de acción rápida

tiene un inicio de acción rápido y también un tiempo de acción más corto. Por ello se administra antes de las comidas para regular el aumento de azúcar en sangre que se producirá tras la ingesta. Es importante ajustar bien las dosis para evitar una bajada de azúcar (hipoglucemia).

Insulina de acción corta o regular

su inicio de acción es más lento, por lo que no actúa tan rápido como la anterior y se suele escoger en situaciones agudas.

Insulina de acción intermedia

el inicio de su acción ocurre durante la primera hora después de su administración y tendrá un periodo máximo de acción de siete horas.

Insulina de larga duración o acción prolongada

tiene un inicio de acción más tardío y se libera de forma constante durante un tiempo prolongado que puede llegar incluso a las 24 horas, por lo que suele permitir una dosis única diaria.

En algunos casos, también se ha demostrado que la cirugía de obesidad o del intestino con el objetivo de perder peso puede ayudar a remitir los niveles de glucosa elevados en sangre.

dieta en la diabetes de tipo 2

Dieta en la Diabetes Tipo 2

La dieta que debe seguirse en los casos de diabetes tipo 2 será individualizada y de acuerdo con las circunstancias, horarios y hábitos de alimentación de cada paciente. Las necesidades nutricionales de cada persona, en cuanto a cantidades y grupos de alimentos, varían en función de su edad, el género, la actividad realizada y los objetivos que tenga marcados, entre ellos, controlar los niveles de glucosa y mantener o reducir el peso para prevenir la obesidad.

Además, la dieta permitirá reducir el riesgo de complicaciones, sobre todo de problemas cardíacos o accidentes cerebrovasculares. Así mismo, deberá tenerse en cuenta el tratamiento farmacológico seguido por el paciente y el plan de ejercicio físico para conseguir un equilibrio que permita mantener unos niveles de glucosa adecuados.

En primer lugar, es importante que las personas conozcan todos los grupos de alimentos y lo que estos aportan al organismo. Ningún alimento, por sí solo, contiene todos los nutrientes que el cuerpo necesita, por lo que el régimen alimenticio para la diabetes tipo 2 debe basarse en la variedad y equilibrio de cada uno de los grupos de alimentos.

En el caso de las personas con diabetes tipo 2 que tengan sobrepeso, otro de los objetivos de seguir una dieta sana será el de perder peso, de esta manera se conseguirá mejorar el control de la patología. Hay varias formas de contribuir a ello, como disminuir la ingesta de los hidratos de carbono o las calorías y aumentar la práctica de ejercicio físico.

En cuanto al consumo de carbohidratos, habrá que tener especial cuidado y optar por aquellos que sean saludables o que contengan menos cantidad de estos nutrientes, además de tomar raciones adecuadas. Algunas fuentes saludables son la verdura, la fruta, los cereales integrales, las legumbres o lácteos, como el yogur sin azúcar o la leche.

Uno de los aspectos fundamentales será el realizar comidas ligeras, con bajo contenido en sal y en las que se eviten las carnes rojas y procesadas, ricas en grasas saturadas, el azúcar y la harina refinada. Sin embargo, se puede optar por grasas saludables, como las procedentes de algunos pescados, frutos secos, los aguacates o el aceite de oliva.

Las personas con diabetes tipo 2, así como toda la familia, podrán incorporar esta serie de hábitos que, además, contribuyen a reducir el riesgo de hipertensión y colesterol alto, evitando enfermedades cardiovasculares. También es beneficioso optar por determinadas formas de cocinar, escogiendo la cocina al vapor, al horno o a la plancha. También será preciso evitar el consumo de alcohol, con alto contenido en calorías y que, además, contribuye a incrementar los riesgos de complicaciones.

Por último, no es recomendable recurrir a los alimentos catalogados como ‘aptos para diabéticos’.

ejercicio físico con diabetes de tipo 2

Ejercicio físico en la Diabetes Tipo 2

La práctica de ejercicio físico es fundamental para todas las personas pero en particular, para aquellas que tienen diabetes tipo 2 resulta imprescindible para llevar una vida saludable y conseguir los objetivos propuestos, sobre todo para mantener unos niveles de glucosa adecuados y reducir el peso o mantenerlo.

Cuando se practica ejercicio físico, las células se vuelven más sensibles a la insulina, lo que puede favorecer un funcionamiento más eficiente de la misma. Además, las células también extraen glucosa de la sangre durante el ejercicio. Por lo tanto, la práctica de actividad física regular puede contribuir a la reducción de los niveles de glucosa y mejorar también la hemoglobina glicosilada.

Por otro lado, el ejercicio físico contribuye a reducir las complicaciones asociadas a la diabetes tipo 2: ayuda a reducir la presión arterial y el colesterol; reduce el riesgo de infarto cardíaco y cerebral; favorece la reducción de peso; aumenta la energía necesaria para las actividades de la vida cotidiana; disminuye el estrés y el insomnio; mejora la circulación sanguínea; fortalece la musculatura y los huesos; reduce los síntomas de depresión y, en definitiva, mejora la calidad de vida.

Complicaciones de la Diabetes Tipo 2

Las complicaciones asociadas a la diabetes tipo 2 vienen determinadas por la acumulación de niveles altos de glucosa en la sangre. Estas complicaciones aparecen a largo plazo y se desarrollan de forma progresiva, por lo que es posible evitarlas o, al menos, retrasarlas, si se controla la glucemia.

Esa acumulación de niveles elevados de glucosa puede producir daños en los vasos sanguíneos, lo que puede provocar que la sangre no llegue de forma correcta a determinadas partes del cuerpo.

Una de las partes que pueden verse dañadas son los ojos. La modificación del líquido intraocular como consecuencia de los niveles altos de azúcar en sangre puede acabar afectando a los vasos sanguíneos de la retina, causando la retinopatía diabética, que puede provocar ceguera y está ligada al desarrollo de edema macular diabético.

Lo mismo puede ocurrir con los riñones ya que al acumularse la glucosa en la orina estos se pueden ver afectados y causar nefropatía diabética, lo que puede conducir a insuficiencia renal.

Otros daños derivados del mal funcionamiento de los vasos sanguíneos son los producidos en el sistema cardiovascular, ocasionando infartos cardíacos y cerebrales. Por ello, es fundamental mantener unos correctos niveles de la hemoglobina glicosilada (HbA1c) y así ayudar a proteger los vasos sanguíneos.

También puede producirse una neuropatía, como consecuencia de la afectación de los nervios que se ven dañados. En el caso de sufrirla a nivel sensorial, los pacientes sentirán hormigueo, entumecimiento, pérdida de capacidad de sentir el dolor o la temperatura, entre otros. El principal peligro para las personas con diabetes tipo 2 es la pérdida de sensibilidad en los pies. Esta puede desembocar en úlceras como consecuencia de infecciones o lesiones menores no detectadas a tiempo, y que es lo que se conoce como pie diabético, con el consiguiente riesgo de amputación.

Prevención de las complicaciones de la Diabetes Tipo 2

La prevención de las complicaciones de la diabetes tipo 2 se basa en la adherencia al tratamiento para tener un buen control de los valores de referencia de la glucosa. El paciente debe procurar evitar tener unos valores de glucemia elevados y eso lo conseguirá siguiendo el tratamiento indicado por el médico, que puede incluir: medicamentos orales o insulina, o una combinación de ambas, además del seguimiento de una alimentación adecuada y la práctica de ejercicio físico.

El objetivo de la persona con diabetes tipo 2 será mantener unos niveles de glucosa ni muy elevados ni muy bajos para evitar las hiperglucemias y las hipoglucemias. Además, deberá procurar mantener estable la presión arterial y controlar los lípidos en sangre para evitar las complicaciones asociadas a la diabetes tipo 2.

Otra medida de prevención de las complicaciones de la diabetes tipo 2 es la mejora de las actuaciones para conseguir un diagnóstico precoz y la atención temprana de esta patología, además de más facilidad en el acceso a las nuevas tecnologías que favorecen una mejor monitorización de la misma por parte del paciente.

Prevención de complicaciones agudas en diabetes tipo 2

Hipoglucemias en Diabetes Tipo 2

Una de las principales complicaciones agudas de la diabetes son las hipoglucemias, que se caracterizan por las bajadas de azúcar en sangre. Es uno de los principales riesgos del tratamiento con insulina. Los niveles bajos de azúcar, por debajo de 70 mg/dl, suelen provocar síntomas de debilidad, palidez, ansiedad, mareos y vértigos, temblores, y en ocasiones, hasta palpitaciones y convulsiones, llegando a la pérdida de conocimiento en los casos graves.

Entre las causas de las hipoglucemias en diabetes tipo 2 se encuentran el haberse saltado alguna comida, haber reducido de forma excesiva la ingesta de hidratos de carbono, haber practicado ejercicio físico muy intenso o, en caso de ser un paciente tratado con insulina, haber administrado unas dosis no adecuadas de la misma. En cuanto se detecten los síntomas, el paciente deber medir sus niveles de glucosa y, en caso de encontrarse por debajo de su objetivo, deberá consumir glucosa o carbohidratos de absorción rápida en forma de tabletas, geles, zumos, sobres de azúcar o miel. Después de 15 minutos, se repetirá de nuevo la prueba para comprobar los niveles y ver si han vuelto a la normalidad.

Si no es así, el siguiente paso es tomar una cantidad de hidratos de carbono pequeña, de absorción lenta, como puede ser: pan, galletas, leche o yogurt. Cuando la situación es grave y el paciente no puede valerse por sí mismo porque ha perdido el conocimiento, otra persona deberá administrarle una inyección de glucagón, que permitirá al hígado expulsar las reservas de glucosa a la sangre.

Hiperglucemias en Diabetes Tipo 2

La persona con diabetes tipo 2 deberá controlar bien su alimentación y cumplir con el tratamiento estipulado por el médico para evitar la subida de los niveles de azúcar o hiperglucemias. En estas situaciones los niveles elevados superan los 250 mg/dl, aunque depende de cada persona.

Entre sus causas se encuentran el haber ingerido una cantidad excesiva de hidratos de carbono en una comida, una insuficiente administración de insulina, infecciones o baja actividad física. Si los niveles de glucosa son muy altos se pueden producir cetonas, con síntomas como náuseas, vómitos, cansancio, aumento de las ganas de orinar, sed y hambre extremas, dolor abdominal o visión borrosa.

Si el paciente con diabetes tipo 2 notase somnolencia, respiración profunda y latido rápido, deberá acudir lo más rápido posible a urgencias, ya que podría producirse una cetoacidosis, que puede derivar en coma diabético. En estos casos, se deberá administrar de forma inmediata insulina para revertir estas subidas de glucosa.

Prevención de complicaciones micro y macrovasculares

La reducción del desarrollo de complicaciones asociadas a la propia patología pasa por evitar unos niveles altos de glucosa en sangre que puedan terminar afectando a otros órganos como los riñones, los ojos, el corazón o los nervios. Por ello es fundamental realizar un adecuado control de los niveles de glucosa y detectar de forma precoz lesiones que se puedan producir en la vista, en los riñones o en las extremidades inferiores para prevenir enfermedades como la retinopatía, nefropatía o el pie diabético que incremente el riesgo de amputación.

Entre los consejos de prevención para evitar complicaciones micro y macrovasculares se encuentran:

Revisar los pies a diario

Una de las complicaciones de la diabetes tipo 2 es el denominado pie diabético, como consecuencia de la afectación de los nervios derivada de los niveles altos de glucosa. Esto dificulta la circulación sanguínea y la llegada de sangre a los pies. Por ello, es importante revisar cada día que están en buen estado, que no se ha perdido la sensibilidad en ellos y detectar posibles heridas, ampollas o callos, que serán más difíciles de curar por la deficiencia de sangre y nutrientes en las extremidades inferiores. Estas lesiones pueden complicarse de no ponerse remedio, produciéndose úlceras con el consiguiente riesgo de necrosis y amputación.

Controlar los niveles de glucosa, colesterol y presión arterial

Si no se descontrolan y se evita su incremento, los riesgos de complicaciones de la diabetes tipo 2 se reducen. Así, habrá menos posibilidades de sufrir accidente cardíaco o cerebral.

Acudir a revisiones periódicas de la vista

La retinopatía diabética es una complicación ocular grave derivada de la diabetes tipo 2 que puede no ocasionar síntomas en los pacientes. Por ello, es importante revisar la vista de forma anual de manera que se evite detectar la enfermedad en estado avanzado y se pueda poner tratamiento a tiempo. Algunas personas pueden notar cambios en la vista como visión borrosa o dificultad para ver en ambientes oscuros. Cualquier cambio detectado en los ojos se debe consultar con el médico.

Controlar el consumo de grasas y evitar el alcohol

Las grasas y el alcohol pueden alterar los niveles de colesterol y glucosa y la presión arterial, por lo que es importante reducir su consumo.

Mantenerse activo

Evitar el sedentarismo es uno de los consejos primordiales para los pacientes de diabetes tipo 2 puesto que les permitirá activar la circulación de la sangre y que esta fluya hasta los pies. El estar mucho tiempo acostado o sentado puede repercutir en el aumento de complicaciones de esta patología.

Hacerse controles de orina

Es importante cuidar los riñones para evitar la nefropatía diabética y la insuficiencia renal. Realizarse controles de orina de forma periódica ayudará a medir la función renal del paciente y evitar complicaciones.