Tipos de diabetes

Diabetes tipo 1

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune crónica que se caracteriza porque el páncreas pierde la capacidad de generar insulina, la hormona que regula la hiperglucemia. Por este motivo, las personas con diabetes tipo 1 requerirán la administración de insulina a diario de por vida. Entre el 5% y el 10% de las personas con diabetes en el mundo padecen este tipo de la enfermedad.

Los motivos detrás de esta respuesta autoinmune aún no se conocen del todo. Parece que existe cierto componente genético en la predisposición a desarrollarla, pero también puede que sea necesario un componente ambiental para que se desencadene la reacción inmune que acabará destruyendo las células beta de los islotes de Langerhans, que son las regiones del páncreas encargadas de producir las hormonas que regularán la cantidad de glucosa en la sangre.

El debut de la diabetes tipo 1 se suele producir a edades tempranas, durante la infancia o la adolescencia, por lo que esta enfermedad también se conoce como diabetes infantil o infanto-juvenil. En algunos casos minoritarios la reacción autoinmune puede producirse ya en la edad adulta, lo que dificulta su diagnóstico; existen pruebas específicas para evaluar la capacidad de producción de insulina del páncreas o si se ha producido una reacción autoinmune contra la hormona.

Diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2 es el tipo más común de diabetes mellitus, siendo hasta 10 veces más frecuente que la diabetes tipo 1. La característica principal de esta enfermedad crónica es la presencia de unos niveles de glucosa en sangre elevados debido a la resistencia del organismo ante la insulina, lo que hace que aunque esta hormona esté presente en la circulación, las células no puedan utilizarla adecuadamente para introducir el azúcar en su interior.

Las principales causas de la resistencia a la insulina son la falta de actividad física y la acumulación de tejido adiposo, por lo que el exceso de peso y el sedentarismo parecen ser los principales factores de riesgo para el desarrollo de esta enfermedad. El 80% de las personas con diabetes tipo 2 tiene sobrepeso en el momento del diagnóstico. Otro factor de riesgo importante es la edad; la incidencia de la diabetes tipo 2 aumenta con el paso de los años, por lo que hace tiempo esta enfermedad se consideraba como uno de los trastornos asociados al envejecimiento, pero la creciente epidemia de obesidad está teniendo como consecuencia que la diabetes tipo 2 se presente en personas jóvenes e incluso niños.

Los síntomas pueden ser en ocasiones menos marcados que en otro tipo de diabetes, por lo que la situación de hiperglucemia puede mantenerse de forma crónica, elevando el riesgo de padecer complicaciones en los ojos, riñones, los nervios o el corazón. En la mayoría de los casos diagnosticados de diabetes tipo 2 el tratamiento consistirá en un cambio de estilo de vida, controlando la alimentación para reducir la ingesta de alimentos hipercalóricos y en concreto azúcares libres, así como incrementando el nivel de actividad física. Este tratamiento será suficiente para mantener controlados los niveles de glucemia la mayor parte de las veces, aunque el médico podrá recetar también algún medicamento oral que ayude a reducir la hiperglucemia o a sensibilizar el cuerpo a la acción de la insulina. En algunos casos, las personas con diabetes tipo 2 pueden llegar a requerir inyecciones de insulina.

Diabetes gestacional

La diabetes gestacional es un tipo de diabetes muy parecida a la diabetes tipo 2, pero que afecta a mujeres embarazadas que no padecen esta patología. El embarazo supone un gran esfuerzo metabólico para el cuerpo de la madre, lo que en ocasiones puede conllevar a que este genere cierta resistencia a la insulina. Como resultado, el páncreas tiene que producir más insulina para lograr que la glucosa penetre al interior de las células y se reduzca su acumulación en la sangre y, en ocasiones, este órgano es incapaz de secretar la suficiente cantidad de hormona, por lo que se eleva la glucemia.

Los niveles elevados de glucosa en la sangre de la madre se transmiten a través de la placenta a la sangre del feto, por lo que la hiperglucemia afecta a ambos y puede tener consecuencias para la salud tanto de la mujer gestante como del futuro bebé. La madre con diabetes gestacional tiene más riesgo de desarrollar preeclampsia, que se caracteriza por una presión arterial excesivamente alta y que puede dañar a los riñones. El feto, por su parte, crecerá más de lo habitual debido a la superabundancia de nutrientes, por lo que su peso podrá superar los 4 kilogramos al nacer (macrosomía), lo que aparte de aumentar el riesgo de complicaciones durante el parto, aumenta su propio riesgo de padecer sobrepeso en edades posteriores.

La diabetes gestacional suele aparecer durante el segundo y tercer trimestres de la gestación y se diagnostica mediante un análisis de los niveles de glucosa en sangre, alrededor de las semanas 24 a 28 del embarazo, ya que los síntomas suelen ser leves y confundirse con los cambios fisiológicos habituales propios de la gestación. Lo habitual es que la diabetes gestacional remita tras el parto, aunque tanto la madre como el niño tendrán un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 más adelante.

Diabetes tipo MODY

La diabetes tipo MODY es uno de los tipos menos comunes de diabetes y recibe esta denominación por sus siglas en inglés Maturity-Onset Diabetes of the Young. También es conocida como la diabetes del adulto de inicio juvenil.  La MODY está incluida en la diabetes de tipo monogénica, entre las que también se clasifica la diabetes mellitus neonatal.

A diferencia de la diabetes tipo 1 y tipo 2, cuyo origen se debe a múltiples genes y factores medioambientales, entre otros, la MODY se debe a una única mutación genética en el gen autosómico dominante, que produce una alteración en la capacidad de generación de insulina a través del páncreas. Los primeros síntomas de esta patología se manifiestan de forma general antes de los 25 años y no tienen ninguna relación con el estilo de vida, peso o grupo étnico de las personas.

Debido a esta mutación genética, es un tipo de diabetes muy poco frecuente, ya que se estima que solo entre el 1% y el 5 % de los casos de diabetes se deben a la diabetes monogénica. No obstante, es posible que, por su rareza, muchas personas estén sin diagnosticar.

Diabetes tipo LADA

La diabetes tipo LADA, también denominada diabetes autoinmune latente en adultos, es un tipo de diabetes que no está clasificado, ya que, a día de hoy, se están realizando muchas investigaciones para identificar las diferencias con las diabetes tipo 1 y tipo 2. La LADA es una enfermedad autoinmune de origen genético por la que el sistema inmunológico de los pacientes ataca a las células que producen insulina en el páncreas de una forma paulatina, pero progresiva.

Los síntomas de la diabetes tipo LADA son similares a los que pueden tener las personas de diabetes tipo 1 o tipo 2 como son orinar de manera muy frecuente, sensación de sed constante, pérdida de peso y cansancio. No obstante, todos ellos aparecen de una forma mucho más lenta que con la diabetes tipo 1, pero más rápido que la diabetes tipo 2.

Las personas con diabetes LADA en ocasiones son diagnosticadas de forma errónea de diabetes tipo 2 debido a esta sintomatología y a la dificultad de diferenciarla con otro tipo de diabetes. Por lo general, suele diagnosticarse en edades comprendidas entre los 30 y los 50 años.

Una de las características principales de la LADA es que las personas que padecen esta patología presentan de forma frecuente unos anticuerpos en la sangre similares a los de las personas que sufren diabetes tipo 1. Además, suelen tener un peso normal, por lo que su aparición no tiene ninguna relación con la obesidad.

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