Diagnóstico

El diagnóstico de la diabetes mellitus, ya sea tipo 1 o tipo 2, se alcanza al encontrar de manera consistente unos valores elevados al analizar los niveles de glucosa en sangre. Esta medición se realizará ante la sospecha, por parte del médico, de que la diabetes puede ser la causa de los síntomas que presenta la persona, cuando estos se manifiestan, o como parte de programas de cribado ente las personas pertenecientes a los grupos de riesgo (embarazadas, personas con sobrepeso u obesidad, etcétera). Un diagnóstico de Enfermería sobre la salud del paciente puede ser motivo para que el médico ordene la realización de pruebas para determinar si tiene diabetes.

Existen tres tipos de pruebas que podrán realizarse para determinar los niveles de glucosa en sangre de manera diagnóstica:

  • Test de glucemia basal. Consiste en un análisis de sangre en ayunas (al menos 8 horas tras la última ingesta de alimentos) para medir la concentración de glucosa en sangre. En este caso se diagnosticará diabetes cuando la glucosa plasmática sea superior a 126 mg/dl.
  • Prueba de tolerancia a la glucosa o curva de azúcar. Esta prueba se realiza con el paciente en ayunas, al que se le tomará una primera muestra de sangre y se le administrará una bebida que contiene 75 gramos de glucosa. A continuación se le tomará otra muestra de sangre una hora después de la ingesta y una última a las dos horas. Unos niveles de glucemia superiores a 200 mg/dl servirán para diagnosticar la diabetes.
  • Medición de la hemoglobina glicosilada (HbA1c). La hemoglobina glicosilada es una variante de la hemoglobina normal que aumenta su abundancia cuando hay un exceso de glucosa en la sangre. La proporción de HbA1c representa de manera aproximada el promedio de glucosa en sangre de los últimos dos a tres meses. Se considera que unos valores de HbA1c superiores a 6,5% son diagnósticos de diabetes.

Una única medición, por lo general, no sirve para realizar un diagnóstico definitivo, salvo que además de los indicadores de glucemia el paciente presente otros síntomas característicos de la diabetes, por lo que es habitual que se repitan las pruebas o se analicen dos distintas para confirmar el diagnóstico. Además, podrá ser necesario realizar otras pruebas adicionales para determinar el tipo de diabetes.

Diagnóstico de la diabetes tipo 1

La diabetes tipo 1 se produce como consecuencia de la reacción autoinmune del organismo del paciente ante las células beta del páncreas, secretoras de la hormona insulina que regula los niveles de glucosa en la sangre. Las causas de esta reacción autodestructiva no se conocen con profundidad y entre sus desencadenantes se encuentran factores tanto ambientales como genéticos.

Esta respuesta autoinmune suele comenzar en la edad infantil, aunque también hay casos en los que se presenta en la edad adulta. La falta absoluta de insulina provoca la aparición de síntomas, así como la presencia de cuerpos cetónicos en la sangre, resultado de que el organismo trata de obtener energía a través del metabolismo de las grasas, y que podrán ser detectados en un análisis de sangre o de orina.

Una glucemia en ayunas superior a 126 mg/dl o superior a 200 mg/dl en cualquier momento del día o tras una prueba de tolerancia a la glucosa son indicativas de que una persona padece diabetes tipo 1. También podrán serle realizadas diversas pruebas para valorar su capacidad de producción de insulina, como el análisis del péptido-C, o la presencia de anticuerpos contra la enzima ácido glutámico descarboxilasa (anti-GAD o GADA, por sus siglas en inglés).

Diagnóstico de la diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2 solía aparecer en edades avanzadas, pero la creciente epidemia de sobrepeso y obesidad en la población de todas las edades está teniendo como consecuencia el aumento del número de personas con diabetes tipo 2 en la población más joven, incluso entre los niños. La obesidad, que se encuentra en muchos casos ligada al sedentarismo y una alimentación poco saludable, es la principal causa de la aparición de resistencia a la insulina en el organismo, que sigue produciendo la hormona pero sin que esta funcione de manera efectiva en permitir el paso de la glucosa de la sangre al interior de las células.

El diagnóstico de la diabetes tipo 2 suele ser tardío ya que los síntomas pueden pasar desapercibidos o no asociarse a esta patología, por lo que pueden transcurrir hasta varios años sin que la persona acuda a medirse la glucemia debido a su pertenencia a uno de los grupos de riesgo de padecer esta enfermedad.

Una glucemia basal superior a 126 mg/dl o presentar unos valores por encima de 200 mg/dl, independientemente de la hora a la que se realice la medición o como resultado de una prueba de tolerancia a la glucosa, servirán para diagnosticar la diabetes tipo 2. También podrá valorarse la proporción de hemoglobina glicosilada HbA1c, superior a 6,5%.

Diagnóstico de la diabetes gestacional

A todas las mujeres embarazadas se les realiza una prueba de cribado para la diabetes gestacional entre las semanas 24 y 28 de gestación. Esta prueba podrá ser una prueba de sobrecarga oral de glucosa, o test de O’Sullivan, que consiste en administrar a la mujer embarazada 50 gramos de glucosa y medir su glucemia una hora después. En caso de presentar unos niveles de glucosa en sangre superiores a 140 mg/dl será necesario realizar una prueba de tolerancia oral a la glucosa para confirmar el diagnóstico de diabetes gestacional. Los valores umbrales en los distintos puntos de la curva de la glucosa son diferentes que en el caso de las personas no gestantes.

Criterios de diagnóstico de la diabetes

Una persona sin diabetes presenta una glucemia basal inferior a 110 mg/dl y dos horas tras la prueba de tolerancia oral a la glucosa el nivel de glucosa en la sangre será inferior a 140 mg/dl. Su porcentaje de hemoglobina glicosilada (HbA1c) será menor del 6%.

Una persona con diabetes, por el contrario, presentará unos niveles de glucosa en ayunas superiores a 126 mg/dl o a 200 mg/dl después de una prueba de tolerancia oral y su porcentaje de HbA1c será superior al 6,5%.

Algunas personas presentarán unos resultados intermedios entre estos dos parámetros para el diagnóstico de la diabetes. Si según estos criterios tienen alterada la glucemia basal, la tolerancia a la glucosa a las 2 horas, o ambas, pero no superan el umbral para el diagnóstico de diabetes, se considera que padecen prediabetes.

PatologíaGlucemia basalGlucemia a las 2 horasHbA1c (%)
Normal<110 mg/dl<140 mg/dl<6.0
Glucemia en ayunas alteradaEntre 110 y 126 mg/dl<140 mg/dl6.0–6.4
Intolerancia a la glucosa<126 mg/dl>140 mg/dl6.0–6.4
Diabetes mellitus>126 mg/dl>200 mg/dl>6.5
como se diagnostica diabetes

Diagnóstico y tratamiento de la diabetes

Es muy importante poder realizar un diagnóstico precoz para poder iniciar cuanto antes el tratamiento, comenzar con las inyecciones de insulina si es necesario y adaptar los hábitos de vida a la patología, a fin de poder llevar una vida plena y evitar las consecuencias a corto y largo plazo, derivadas de la falta de control de los niveles de azúcar en sangre.

La mayoría de las personas con diabetes tipo 1 son diagnosticadas en la infancia, y el diagnóstico es muy rápido, al ser los síntomas muy claros. Su tratamiento consiste en la administración diaria de insulina así como un control riguroso de la ingesta de alimentos, en particular los que contienen azúcar y otros hidratos de carbono. Al tratarse normalmente de personas de corta edad, suele ser necesario que en un primer momento, tras el diagnóstico, sean los padres u otras personas a cargo de su cuidado quienes tomen las riendas del tratamiento. Conforme el niño crece, se hace consciente de la patología y sus cuidados, e interioriza la importancia de un buen control de la alimentación, la actividad física y la medicación.

Por su parte, la mayoría de las personas con diabetes tipo 2 son diagnosticadas ya en la edad adulta. Dependiendo de si el diagnóstico ha sido relativamente precoz o de si ha pasado mucho tiempo desde el inicio de la patología hasta que se empieza el tratamiento, la hiperglucemia puede haber provocado ya otras complicaciones, como daño renal o circulatorio, que también deberán ser tratadas.

En muchos casos, y dependiendo del nivel de resistencia a la insulina generado por el organismo en el momento del diagnóstico, el tratamiento consiste solamente en controlar la glucemia a través de cambios en el estilo de vida del paciente, tanto en la dieta como en la actividad física. En otros casos, en los que estas medidas no son suficientes para evitar la hiperglucemia, será necesaria añadir la administración de antidiabéticos orales que ayuden a la producción de insulina, o incluso pautar la administración de insulina.

Las personas con prediabetes, independientemente de si presentan otros síntomas o solo han sido diagnosticados como resultado de una prueba de cribado, deberán tomar medidas para evitar que su condición progrese hasta una diabetes tipo 2 completa, centradas en la adopción de un estilo de vida saludable, basado en una alimentación equilibrada y la realización de actividad física.

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