Por y para los pacientes

El pasado 22 de octubre, el Foro Español de Pacientes (FEP) celebró su III Encuentro en el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (MSCBS), con una gran participación de las asociaciones de pacientes, pues su papel, como agente sanitario del Sistema Nacional de Salud (SNS), es clave. En este sentido, durante la jornada, se tuvo la oportunidad de compartir y hablar de todas las propuestas y cuestiones que se fueron planteando para mejorar la vida de las personas con enfermedades crónicas porque, como ya sabéis, su razón de ser son los pacientes.

Los asuntos prioritarios y que más se repitieron a lo largo del día fueron falta de recursos, tanto económicos como de voluntariado, así como el bajo nivel de profesionalización de las asociaciones de pacientes; visiones que comparto por mi conocimiento directo con asociaciones de pacientes locales, autonómicas y nacionales.

Sin embargo, no por esto debemos rendirnos. El trabajo de todas las asociaciones de pacientes es de suma importancia, principalmente, porque ayuda a muchas personas.

Las asociaciones son y están por y para aumentar la calidad de vida de las personas a las que representan. Precisamente por esto, ¿os imagináis una sociedad en la que no existieran las asociaciones? Yo, sinceramente, NO. De hecho, sería un auténtico despropósito y una gran pérdida para toda la comunidad de pacientes y para la sociedad en general. Por todo esto, se pidió a todas las administraciones públicas que colaboren con las asociaciones de pacientes y que las dote de más recursos para conseguir cambiar y mejorar la atención sanitaria en España.

Además, durante el III Encuentro del FEP, también se puso sobre la mesa la necesidad de una participación real, reglada y precisa de las asociaciones en los espacios de ámbito sanitario en donde se tomen decisiones que las afectan directamente. Porque son en esas reuniones donde se abordan estrategias sobre las distintas patologías, además de decidirse políticas que nos afectan a todos. Las asociaciones queremos estar presentes y evitar que se nos informe de las decisiones a través de los medios de comunicación; no se puede hablar y decidir sobre los pacientes sin contar con ellos.

Por todo esto, animo a todas las personas anónimas que trabajan en silencio, ayudando a la gente, a que sigan con la misma fuerza. Por y para los pacientes.