No podemos ir a ciegas

Anteriormente, cuando se hablaba del tratamiento que debían seguir las personas con diabetes para un buen control y gestión de su patología, se señalaban tres pilares básicos: la medicación, la alimentación y el ejercicio. Actualmente, ya estamos comenzando a añadir uno más: la educación terapéutica.

Somos muchos, entre ellos la propia Federación Española de Diabetes (FEDE), los que demandamos educación diabetológica, eficaz y continua en el tiempo, para las personas con diabetes y sus familiares, por parte de los profesionales sanitarios que nos tratan; concretamente, por parte de la enfermera educadora en diabetes, una pieza clave en la gestión de la diabetes. Con todo esto se conseguiría formar sobre temas clave para evitar complicaciones y contar con calidad de vida, como por ejemplo, saber cómo funciona la glucosa en nuestro cuerpo; seguir adecuadamente el tratamiento médico; o conocer qué alimentación seguir en cada momento, en función de actividad y necesidades diarias. Además, también es importante conocer a fondo cómo funcionan los últimos avances tecnológicos en diabetes, pues de poco pueden servir si se carece de las capacidades para poderlos integrar dentro del tratamiento.

Pero a pesar de la gran envergadura de este pilar, la realidad es que son muy pocos los pacientes que tienen la suerte de recibir una educación diabetológica continua, aunque se haya demostrado que con ella se conseguiría una mayor adherencia al tratamiento, mejorar la calidad de vida de la persona con diabetes y reducir los costes de la diabetes.

Y precisamente por ello es por lo que desde FEDE llevamos décadas luchando para sea una realidad y no una quimera. El último paso que hemos dado en este sentido ha sido el lanzamiento de la Campaña ‘¡Educación Diabetológica YA! Nuestro derecho, nuestra salud!’, en la reclamamos recibir esta formación, además de solicitar el apoyo social mediante la recogida de firmas, a través de la plataforma Change.org.

Son ya muchos años los que llevamos alzando la voz para conseguir tanto esta formación terapéutica como el reconocimiento de la figura de la enfermera educadora en diabetes dentro de los centros de Atención Primaria o especializada. Pero a pesar del tiempo que ha transcurrido, tengo la firme convicción de continuar apostando por esta vía porque sólo así conseguiremos que los pacientes sepan gestionar mejor su diabetes y puedan evitar todas las dificultades que conlleva esta patología.

Dicho esto, y ya para finalizar, la pregunta de por qué reclamamos educación en diabetes no arroja duda alguna: porque si no contamos con ella, vamos a ciegas, y esto, no podemos permitirlo en pleno siglo XXI y en un país como España, en el que nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS) está considerado como uno de los mejores internacionalmente.

Espero que todas estas razones os hayan convencido para que nos ayudéis y firméis nuestra petición; para conseguir ese cuarto pilar fundamental para tratar con la diabetes: la educación diabetológica.